Presentación Este Plan se formula con el fin de que la Argentina se encuentre en la situación más favorable posible para hacer rente al brote que se espera se inicie en la primavera verano del 2009 y se basa en la Estrategia de Gestión y Control Integrado del Dengue, formulada con la participación de la OPS/OMS. Al mejorar el control del dengue, adicionalmente se mejora también el control de la ocurrencia de fiebre amarilla, ya que ambos comparten el mismo vector (Aedes aegypti). Contiene las acciones que Salud debe de encarar y las que debe de demandar a otras reparticiones del Ejecutivo y a las fuerzas vivas de la sociedad con el fin de responder globalmente a la prevención y al tratamiento de esta enfermedad. Esto es especialmente importante ya que si bien el MSN tiene la obligación de asegurar la mejor respuesta posible en la atención a la población, las acciones que corresponden a la prevención de la misma están en gran medida fuera de su alcance. La primera cuestión de importancia estratégica es contar con la decisión política de movilizar las fuerzas sociales que este Plan requiere. La segunda cuestión es emplear eficazmente, en un contexto federal, la dirección científico-técnica del Plan, de parte del Ministerio de Salud, dirección que deberá estar amparada por el consenso de los principales referentes de la comunidad científica nacional e internacional. Contiene también las acciones requeridas de otros sectores del ámbito estatal como del privado. Situación epidemiológica En 1916 se produjo el primer brote conocido de dengue en nuestro país, que afectó las provincias de Corrientes y Entre Ríos. Durante los siguientes ochenta años, no se reportaron nuevos casos de esta enfermedad y el vector (mosquito Aedes aegypti) se erradicó del país y de todo el continente en 1960, reapareciendo en 1984. Desde1998 el dengue se presenta en forma de brotes esporádicos, con casos autóctonos en las provincias de Salta, Formosa, Jujuy, Corrientes y Misiones. Durante el año 2009 se produjo un brote de dengue por el serotipo 1. Después de la aparición de casos autóctonos en las provincias de Salta y Jujuy, el dengue se diseminó hacia el sur y el este del país llegando hasta el paralelo 35. El total de casos confirmados llegó, al final del brote a 25.989, afectando a 14 jurisdicciones (Provincias de Buenos Aires, Catamarca, Córdoba, Chaco, Entre Ríos, La Rioja, Santa Fe, Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Jujuy, Corrientes y Catamarca y Ciudad Autónoma de Buenos Aires), once de las cuales no habían registrado nunca casos autóctonos de la enfermedad. También se registraron, por primera vez, tres casos de dengue hemorrágico y cinco muertes por esta enfermedad. Impacto en la población El último brote epidémico impactó fuertemente en la población sensibilizándola sobre la enfermedad, sus causas y consecuencias, de manera que adquirió gran trascendencia pública. Esto facilitará la instauración de campañas mediáticas educativas para cambiar paulatinamente hábitos y costumbres. Importancia del trabajo político En aquellas localidades en que se obtuvo el mayor éxito en la contención de la epidemia fue de gran importancia la conducción política de los gobernadores y la entrega de apoyo a los intendentes y delegados comunales, especialmente a las jurisdicciones de menor desarrollo. Así mismo resultó determinante la labor de los gobiernos locales en la canalización de recursos, en la difusión cara a cara de las medidas preventivas y en el apoyo a los servicios de salud. Control ambiental El análisis del trabajo de los gobiernos locales puso de manifiesto la urgencia en actuar sobre el control ambiental, sobre la disposición adecuada de residuos urbanos, sobre el trabajo de voluntarios que divulguen las medidas de prevención y en la reconstrucción de los servicios de control ambiental en municipios y comunas. Coordinación nacional Si bien, durante el brote se recibió apoyo de distintos ministerios, la coordinación de estas acciones fue débil, perdiéndose la fuerza de la sinergia que hubieran tenido de mediar una conducción política y una dirección técnica oportuna que se canalizara por medio de una mesa de coordinación al más alto nivel. Sector salud El Ministerio de Salud de la Nación no contaba con un programa de lucha contra enfermedades transmitidas por vectores, quedando su vigilancia y acción reducida a programas específicos de enfermedades aisladas. Se debería organizar el GrupoTécnico Dengue, convocar a las asociaciones científicas y estructurar una unidad de vigilancia y gestión de enfermedades transmitidas por vectores para concentrar acciones validadas científicamente de la manera más eficaz y equitativa. Los servicios de salud se encuentran prevenidos, mejor capacitados y dotados que al inicio de la epidemia, pero es necesario fortalecerlos prontamente para la detección y atención de casos graves y desarrollar su capacidad de vigilancia epidemiológica y de laboratorio. Objetivos generales - Reducir la morbi- mortalidad por dengue y fiebre amarilla. - Disminuir el riesgo de propagación de brotes y prevenir la endemicidad. - Reducir el impacto socioeconómico del dengue y la fiebre amarilla. Estrategias generales - Conducción política unificada que genere una Mesa de Gestión Integrada - Federalización del Plan en el Consejo Federal de Salud (COFESA). - Regionalización del Plan en los Consejos Regionales de Salud (CORESA). Líneas estratégicas · Vigilancia Epidemiológica Detectar y notificar en forma oportuna los casos de dengue y dengue grave, para identificar rápidamente la reaparición de la enfermedad y orientar las acciones de control. · Atención al paciente Garantizar la detección precoz y la implementación del tratamiento adecuado de todos los casos de dengue, tanto a nivel público como privado y de la seguridad social, en todos los servicios de salud para reducir la ocurrencia de casos graves, las hospitalizaciones y evitar muertes. · Control entomológico integrado (vigilancia entomológica, acciones de control) Detectar y controlar la presencia del vector Aedes aegypti para disminuir el riesgo entomológico. · Ambiente Promover el ordenamiento ambiental para disminuir el riesgo de transmisión. · Laboratorio virológico Detectar oportunamente la circulación viral y determinar los serotipos/genotipos circulantes para orientar las acciones de prevención y control.· Comunicación social y participación comunitaria Desarrollar un plan de comunicación social y participación comunitaria para mejorar los conocimientos, actitudes y prácticas de la población y las instituciones con relación a la prevención y control del dengue. · Vacunación antiamarÍlica Garantizar la vacunación de los habitantes mayores de un año de los municipios de riesgo. Fuente: Ministerio de Salud de la Nación
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